Fue fundado en 1985 y pertenece a la UNLP. Lleva el nombre de la persona que donó su colección personal de instrumentos, el veterinario Emilio Azzarini. Algunas piezas datan del siglo XIX y poseen importante valor histórico. Lo curioso es que Azzarini no ejecutaba ninguna
El 2005 es un año de festejos para la Universidad Nacional de La Plata, que cumple un siglo de vida. También lo es para uno de sus museos: el de música “Doctor Emilio Azzarini”, que se mostrará en la Expo Universidad
Fue inaugurado el 19 de diciembre de 1985 y, por sus características, volumen y temática, está considerado como el único museo de la Argentina dedicado pura y exclusivamente a la preservación y exhibición de instrumentos musicales.


Contiene alrededor de 800 instrumentos musicales antiguos, de diversas épocas, países y continentes. Posee una valiosa biblioteca, con manuscritos y libros, entre los que se destacan el único ejemplar conocido y completo del Boletín musical del impresor Ybarra (de 1837), partituras y manuscritos del pianista y compositor Juan Pedro Esnaola.


Elida Reyssig es la coordinadora del museo. Las visitas están a cargo de Patricia Castro y Daniel Corigliano, que contó a Hoy que en la Expo Universidad mostrarán “un acordeón italiano, un banyo y cascabeles bosquimanos” (realizados en Africa con huevos de avestruz).


“El museo nació a partir de la colección particular del doctor Azzarini, un importante veterinario platense”, dijo Corigliano sobre este hombre que fue uno de los primeros que experimentó con la inseminación artificial en la Argentina.


Lo curioso de la historia es que el doctor Emilio Azzarini no ejecutaba ningún instrumento, pero le gustaba mucho la música. Tanto que fue uno de los creadores del Coro de la UNLP.


Cuando falleció, en 1963, dejó encargado a su familia que toda su colección fuera donada a la Universidad. En los primeros años, la colección paseó por distintos lugares, hasta que se creó la “Asociación de Amigos del Museo Azzarini”.


En 1985, la UNLP cedió la actual sede de calle 45 entre 6 y 7 -edificio que perteneció a un ex presidente de la Universidad, el doctor Alfredo Calcagno- para que funcionara como museo.


Anécdotas y rarezas


Los que lo conocieron cuentan que Azzarini otorgaba un cuidado especial a sus instrumentos y, como todo coleccionista, era un fanático. Muchas veces, como parte de pago por sus servicios como veterinario, no cobraba en efectivo, sino en instrumentos.


Otra forma de recolectar piezas eran los encargos que hacía a sus amigos y conocidos cuando viajaban a distintos lugares del mundo. Así obtuvo uno de los instrumentos más valiosos y extraños de la colección, el ko ling -silbato múltiple para palomas- que se usaba en los palacios imperiales chinos. Consiste en una serie de tubos cilíndricos de caña pegados a una calabaza y cubiertos de laca negra. Ese armazón se sujetaba a la cola de la paloma.